Un amigo me preguntó “¿Qué es lo que más te gusta del sexo?” y mi
respuesta, aunque dudosa fue:
“Los besos, las caricias… No sé.
Es que es una sensación tan bonita… El tonteo, acercarse, mirarse, olerse,
sentirse… El más mínimo roce hace que te estremezcas.
Y lo mejor sin duda es cuando se acercan a besarte… Mejor que todos los
orgasmos del mundo. Ves venir a esa persona… Como que es algo que llevas
esperando un tiempo y al fin llega… y ese es el momento, está cerca pero aún no
te está besando y piensas “oh, ya llega” pero todavía no ha llegado… Porque ya
una vez te estás besando ya ha pasado la espera y ya es todo más tranquilo, más
paso a paso y con emociones más suaves… Tenerlo a unos escasos centímetros,
mirándome a los ojos o a los labios, acariciándome la cara y sintiendo su
aliento; eso es lo mejor del sexo.”
Llevaba ya más de 3 horas encerrada en mi habitación sin parar de
estudiar de esa odiosa asignatura como es la farmacología y necesitaba
despejarme... Pero hacía un frío fuera, así que cogí la llave de mi habitación
y empecé a caminar por los pasillos de la residencia...
Habitación 304, donde vivía mi compañero Óscar y donde
probablemente se encontraba en esos mismos momentos, aburrido y demacrado por
los apuntes. Llamé a la puerta, pero nadie contestó. Extrañada cogí el móvil y
me dispuse a mandarle un whatsapp, y justo cuando terminaba de meterme en la
aplicación oí ruidos dentro de la habitación.Volví a llamar y poco después
Óscar abrió la puerta. Estaba en pijama, con cara de cansancio y parecía un poco
nervioso. "¿Te pasa algo?" fue lo único que acerté a decir, pero
cuando terminaban de salir las palabras de mi boca vi la generosa erección a
través de su pijama y entonces lo entendí todo. "No, no... Pasa" me
dijo mientras hacía un gesto para que entrase. Dentro hacía mucho calor, y los
apuntes no los veía por ningún sitio, a pesar de que me dijo que estaba
estudiando. Me senté en la cama mientras él desde la silla del escritorio me
comentaba como había sido su aburrida tarde entre apuntes. Miré sutilmente a la
ventana y cuando volví a mirar lo pillé disimuladamente mirándome el escote. No
sé porqué lo hice, pero me levanté y me apoyé sobre su escritorio, mirando por
la ventana... "es una pena que desde tu ventana no se vea ninguna otra
ventana de la residencia... ¿o no?"
No me contestó, solo rió levemente y miró al suelo. Entonces me
acerqué le acaricié el muslo y le besé. Él parecía no creérselo, y yo, para
demostrarle que era cierto, le volví a besar y me senté abierta de piernas
encima de él. Se mostró tímido, me besaba los pechos suavemente, me acariciaba
la espalda... Entonces lo agarré y lo tiré contra la cama... Me quité la
chaqueta y la camiseta, mientras él desde la cama se bajaba los pantalones y
calzoncillos y se masturbaba generosamente. Me di la vuelta y me quité los
pantalones lentamente. Sentí como sus manos frías acariciaban mi trasero y me
bajaban lentamente el tanga.
Me puso contra la pared y me agarró los pechos desde atrás y me
empezó a rozar con su pene todo el trasero. No sé porqué sentí tal excitación
que me agaché y puse todo el trasero mirando hacia él, insinuando que quería
sentirlo dentro. Pero mi sorpresa fue cuando sentí como se agachaba y me
separaba las dos partes del trasero… Sentí su lengua, sus labios… Nunca había
sentido algo así…
“Penétrame” le dije suave y lentamente para no gritar y que se
enterase toda la residencia. Entonces me tiró contra la cama y me abrió de
piernas, no tardó en penetrarme mientras, fuera de toda timidez, me lamía los
pechos y mordía levemente los pezones.
Tardó poco en correrse encima de mi barriga. Sin en cambio yo tuve
que quedarme con un buen calentón… o no. Porque después de limpiarme, vestirme,
darle un beso y cerrar la puerta tras de mí, me dirigí hacia mi habitación,
donde di final a aquella historia… Final que algún día os contaré.
Porque no hay nada mejor para recuperar la concentración que hacer
un buen descanso ;) .
Es triste que hoy en día tus amigos tengan que darte este consejo, que tengamos que ir con el pie echado pensando nada más que en nosotros mismos día a día. Les das la mano y te cogen el brazo, y a veces incluso el cuerpo entero sin ni siquiera mirarte a los ojos. ¿Qué somos? Tristes animales que se pelean por un trozo de carne podrida que lo único que hace es pudrirnos a nosotros por dentro... Porque ya no vale solo con no prestar nuestra mano como ayuda al prójimo, ahora es que encima hay que empujarle, tirarlo al suelo y pisarlo. Gente que tiene grandes riquezas (económicas o de cualquier otro tipo material) y que prefiere no solo no compartirlas, sino también robarle a los demás lo que se han ganado día a día. Gente que si acaso te da un trozo de pan te lo da envenenado. Esa gente que se cree que lo tiene todo, en realidad no tiene nada. Son más pobres que ningún otro, ya que la única riqueza que se tiene en esta vida es el amor de las personas. Y esto que estoy describiendo aquí, no solo ocurre en el mundo de la política, o entre las personas de diferente "nivel económico"; esto ocurre en nuestro día a día, entre amigos y familiares, incluso en las aulas de los diferentes centros de educación. El egoísmo y la competitividad que nos come por dentro no es solo el comienzo de una competitividad estúpida e insana que tendremos ya de por vida y que nos hará perder todo lo que en realidad merece la pena.
Seguid así, yo os animo desde aquí a que no paréis de dar pan envenenado a las personas que creéis "inferiores" a vosotros, ya que algún día ese trozo de pan acabará en vuestro plato.
El silencio... es una de esas cosas que parecen tan simples, pero que luego esconden todo un mundo dentro.
¿Qué es el silencio?
¿Es acaso, la falta de algo? Un hueco, vacío... La desaparición de cualquier sonido. ¿Significaría esto que el silencio, por lo tanto, es algo negativo? ¿O por el contrario puede ser algo lleno de significado?.
Puede ser un "trozo de tiempo" que a su misma vez está vacío de ondas sonoras, en cuyo caso no nos vamos a fijar en la ausencia de estas ondas, sino en la presencia de este "trozo" de tiempo.
Pero ese "trozo" de tiempo puede significar a su vez cosas que se contradicen entre ellas, no estando ninguna de ellas fuera de lugar en esta definición:
Puede significar tristeza, desesperanza... Cuando esa pena que nos consume nos impide articular palabra.
Puede significar rabia, o impotencia.... Cuando sabemos que digamos lo que digamos no solucionamos nada, y por eso callamos...
Puede significar nerviosismo e inseguridad... Cuando tenemos miedo a equivocarnos y las palabras se quedan escondidas en un rincón de la mente.
Puede significar sorpresa, éxtasis... Cuando la situación nos apabulla y apenas nos deja tiempo para reaccionar.
Puede significar falta de saber, o de conocimientos... Cuando callamos cuando no tenemos conocimientos de lo que se está hablando.
Puede significar exceso de saber... Cuando sabemos de más, y callamos por miedo a hacer daño... O a parecer unos cotillas...
Puede significar mentira malintencionada o falsedad... Cuando callamos información con tal de beneficiarnos y perjudicar a la otra persona...
Puede significar mentira piadosa y bien intencionada... Cuando evitamos herir a alguien, o guardamos una buena noticia para darla en el momento adecuado.
Puede significar que estamos esperando oír hablar al otro...
Que lo que queremos decir no podemos decirlo porque se nos escapa por los ojos...
Puede significar amor, odio, desinterés, vergüenza...
Muchos valientes callan por dejar hablar al tiempo...
Otros muchos afirman que si la verdad no es dicha, no se puede considerar que se haya mentido...
"Pero el silencio es la más elocuente forma de mentir..."
Tanto que decís que tenéis frío, tanto que os quejáis... aquí os dejo una cosa que leí hace tiempo, y que en su momento me hizo echarme unas buenas risas.
+18º C - En Hawai usan dos mantas
+10º C - En los edificios de Helsinki quitan la calefacción
+2º C - Los coches italianos no arrancan
0º C -El agua se congela
-1º C - Ves tu aliento. Los rusos están tomando helado y bebiendo cerveza fría
-4º C - Tu perro se mete en tu cama
-10º C - Los coches franceses no arrancan
-12ºC - Los políticos empiezan a hablar de vagabundos.
-15º C - Los coches americanos no arrancan
-20º C - Oyes tu respiración
-24º C - Los coches japoneses no arrancan
-28º C - Tu perro se mete en tu pijama
-29º C - Los coches alemanes no arrancan
-30º C - No hay ningún coche normal que arranque
-36º C - Los coches rusos no arrancan
-39º C - Los rusos se abrochan todos los botones de la camisa
-50º C - Tu coche se mete en tu cama
-60º C - La gente de Helsinki están congelados. En Moscú se abrochan los abrigos
-70º C - El infierno está congelado
-72º C - Los abogados comienzan a meterse las manos en los bolsillos
-120º C - El alcohol se congela. Los rusos se ponen bastante nerviosos.
-273,15º C - Cero absoluto. Las moléculas dejan de moverse. Los rusos chupan el vodka congelado
Las marcas que dejaron las cuerdas en mis muñecas no son nada para la cicatriz que dejaste en lo más profundo de mi ser...
"He venido solo porque salíais todos" me dijiste, cuando en realidad estabas ahí únicamente por mí. El ambiente no era tenso, por lo menos para los demás, que inocentes jugaban a aquel juego de mesa que como yo siempre he dicho: rompe más amistades de las que crea. Yo sin en cambio estaba desorientada, notaba las miradas y los gestos, que a los ojos de los demás eran invisibles... Poco a poco se fueron marchando todos, hasta que solo quedamos tú, Pablo y yo. No estaba cansada, aunque si lo hubiese estado tampoco querría haberme ido, no quería que la noche terminase ahí... Pero ya cuando me faltaba sentarme encima de ti para terminar de insinuarme, te levantaste simulando un gesto de sueño y comentando que te ibas... Me quedé anonadada y no sabía si es que te estabas quedando conmigo toda la noche o que simplemente me lo había imaginado yo todo. Pero entonces fue cuando Pablo dijo "bueno, me acercas que vivimos al lado" y lo comprendí todo. "Hasta luego chicos..." y se cerró la puerta. No tardé mucho en recoger aquél jaleo que habíamos montado, y mientras lo hacía, ya desaparecían las prendas que cubrían mi cuerpo. Poco a poco me quité la camisa, botón a botón... Casi como si de un baile sensual se tratara, con un espejo como único espectador, que a mí me encantaba.Casi no recuerdo cuando me quité los pantalones y las deportivas... Solo sé que cuando ya había empezado a tocarme, sonó el timbre. Miré por la mirilla casi ya sabiendo que ibas a ser tú... Abrí... "Me he dejado una cosa" dijiste embobado al ver que solo llevaba la ropa interior puesta. "Pasa, no te cortes..."
Pensaba que te tenía acobardado, hasta que dijiste "en serio, si quieres me voy... que a juzgar por la mancha que tienes en las braguitas seguro que te he interrumpido..."
No dije nada, solo me puse de espaldas hacia ti y de frente al espejo y me quité el sujetador. Seguidamente me dirigí a mi cuarto, y tú no tardaste en seguirme...
Saqué unas cuerdas del cajón..."Átame a la cama, y coge lo que dices que te habías dejado, y por lo tanto, por lo que habías vuelto..." La erección de tus pantalones era más que evidente y mis bragas ya no podían estar más mojadas. No tardaste en atarme a la cama, y quitármelas con la boca. Besaste mis muslos una y otra vez mientras yo me deshacía de placer y quería más. Tú seguías, besandome las piernas, la barriga... Todo muy sensual, acariciándome los brazos, hasta que me hiciste gritar "más por favor..." Me sacaste la lengua con expresión juguetona que en unos segundos se convirtió en algo más que una expresión... Tus labios y tu lengua se movían como si de una banda sinfónica se tratase y cada movimiento encajaba totalmente con la sinfonía maravillosa de mis suspiros. Apoyé mis pies en la cama y elevé la cadera diciéndote "azótame"; orden que no tardaste mucho en cumplir, una y otra vez... Ligeros azotes se entremezclaban con suaves caricias... No pude más y solté el mayor grito de placer que he soltado en mi vida.
Jadeante y sudorosa allí estaba, tumbada en la cama, mientras tú de pie me observabas como si de una obra de arte se tratase. Te acercaste, me besaste suavemente en los labios, me desataste y te diste media vuelta... "¿Dónde vas? Acaso no quieres que te dé lo tuyo?"
"No, prefiero dejármelo olvidado y venir mañana a por él...si no te importa."