miércoles, 14 de marzo de 2012

Historias incompletas

Era sé una vez un mundo de tranquilidad y paz. Un mundo íntimo y en el que los problemas llevaban sin aparecer por mucho tiempo... Y es precisamente esta ausencia de problemas la que los atrajo.
Y un buen día este mundo cambió.

Rabia
Impotencia
Duda
Estrés
Impaciencia
Resignación

¿Y queréis saber lo que pasó?
Pues eso...

domingo, 25 de diciembre de 2011

Cariño

Y es en ese momento cuando echas de menos un simple "princesa" o "cariño". No porque lo necesites, solo porque si algo he aprendido en la vida es que una palabra puede cambiar un hecho en cuestión de segundos...
Pasaste a la habitación, y apenas me miraste. Pude notar que ya estabas empalmado, pero antes, como una de mis condiciones, una ducha. No soporto chupar un pene sucio. Puedo besar una boca con aliento a cebolla pero las pollas han de estar limpias, pues la boca de una princesa como yo, no tolera cualquier cosa. Como siempre tú insistías en que me metiese en la ducha, "Cielo, estoy recién duchada y seca, y no me apetece mojar las sábanas con algo más que mi flujo vaginal" No hacen falta más palabras para poner a tono a un hombre, y a veces, hasta sobran. En cuestión de 5 minutos lo tenía limpio, desnudo y empalmado frente a mí. Insistiendo en mis palabras romanticonas dije "¿Qué quieres hoy, cariño?". No contestaste, ya que, como bien sabemos, las palabras no son tu fuerte. No tardaste mucho en tener tu lengua entre mis piernas. Se movía ágil, juguetona, yo diría que mejor que nunca. pero... No sé, faltaba algo, quizás un poco de Cariño... No conseguiste que me corriese, pero no ibas a desistir y me empezaste a masturbar, con tus dedos, suaves y limpios, con unos movimientos fuertes pero correctos, mas faltaba algo... Un poco de Cariño quizás... No contento me quisiste penetrar, no dudaste, ni vacilaste, en menos de unos segundos te tenía sobre mí, dándome fuerte y rápido, tú gritabas, yo jadeaba, mas estaba lejos de correrme... Me follabas, pero me follabas como a una simple puta, quizás faltó algo de... Cariño.
Finalmente me pediste que te la chupara, y como siempre no tardaste en correrte, pocas mujeres la chupan como yo. Y sí, fue un final, un final como otro cualquiera, pero yo no era la cualquiera de siempre.
Te vestiste, recogiste tus cosas y dijiste "Adiós", queriendo cogerme la cara llena de semen, pero no te dejé.

No, no me pagues. A ésta invito yo, Cariño.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Personas

Hoy no voy a escribir de sexo, lo siento. Hoy voy a escribir sobre las personas...
Hay varios tipos de personas, hay personas generosas, humildes, buenas y amables (llamémoslas Tipo 1), para los cuales las personas de su alrededor valen tanto o más como ellas, y hay personas egoístas, ruines y malas (Tipo 2) para las cuales solo hay dos tipos de personas: Los que son como ellos y los que no.
Una cosa que tengo muy clara es que las personas maduran con las experiencias que les da la vida, aunque por desgracia generalmente con las malas experiencias. Sobra decir que las personas Tipo 1 van a madurar el doble de rápido que las personas Tipo 2, pues una persona humilde y buena es más fácil de dañar que una persona egoísta. La persona egoísta siempre pensará que lleva razón, que ella fue la dañada y que toda la culpa es de la otra persona, lo cual no le permite madurar y aprender de los errores...
Con esto no quisiera hacer una clasificación estricta, ya que las personas no somos máquinas. Simplemente he englobado a las personas en dos grandes grupos. Lógicamente habrá personas que no pertenezcan a ningún grupo de los dos, y personas que cambien de uno a otro, bien para mal o para bien.
Con esta reflexión no quisiera ofender ni aludir a nadie, solo dar a conocer mi opinión sobre la gente con la que convivo día a día. Si hubiera que identificarme yo, ¿Quién sabe? Quizás hasta me metería en el tipo 2...

sábado, 6 de agosto de 2011

Reflexión

Mira a tu alrededor, ¿Quién hay a tu derecha? ¿Tienes alguien a tu izquierda? Acaso… ¿Estás solo? ¿O sola? No estoy escribiendo esto para hacerte yo las preguntas, no quiero saber nada de ti, solo quiero que te des cuenta de quién eres. ¿Te acuerdas de cuando eras pequeño? ¿Crees que ha cambiado tu forma de ver el mundo? Recuerdo una historia de cuando era pequeño…
“No tendría yo más de 5 años, estaba en mi casa jugando con mis numerosos juguetes, pero había uno que era mi preferido, mi rana de peluche. Siempre, jugase a lo que jugase, mi rana entraba en el juego, ya fuese a los vaqueros, a los alienígenas… Un día, pasados dos años, mis amigos vinieron a mi casa a jugar, con sus action man, relucientes y envidiables. Yo saqué mis juguetes de toda la vida, y por supuesto, mi rana de peluche. Al ver la rana se empezaron a reír de mí y se fueron. No tardé ni una semana en pedirle a mi madre que me comprara el action man, y allí lo tenía. Cuando quedaba con ellos me lo llevaba, jugaba con él y era el niño más feliz del mundo, pero cuando estaba solo en casa cogía mi rana y dejaba el action man a un lado. Pero poco a poco, el action man fue tomando prioridad en mi vida, y dejé de lado a ese peluche que me había hecho tan feliz durante tanto tiempo…”
No puedo evitar comparar ese comportamiento con otro comportamiento que tuve… Yo conocía a una chica de hace tiempo, nos gustábamos, todo hay que decirlo, me ponía muchísimo. Empezamos como amigos, pero la cosa se fue calentando y no pude evitarlo. De que me di cuenta estaba con ella en una habitación, acariciando su cuerpo y mordiendo sus pezones… La oía gemir y suspirar, quería hacerla llegar al cielo… No fue el único encuentro que tuvimos, nuestros cuerpos se buscaban y en contadas ocasiones se encontraban. Pero había algo que no se podía perder: la amistad. No puedo calcular el cariño que llegué a sentir por esa chica, no puedo decir que no me enamoré de ella, tampoco puedo decir que lo hice… Solo sé que no hubiese cambiado ni un beso suyo por todo el oro del mundo… Pero pasó el tiempo, y como toda pareja tuvimos nuestros roces, apenas 2 personas sabían de nuestros encuentros, y la relación se volvió fría y problemática. Ya solo quedaba la gran amistad que nos unía, aunque nadie era capad de amortiguar la tensión sexual, y en un último encuentro nos juntamos en su casa, para tomar un café… Ella iba vestida normal, no le gustaba mucho arreglarse… Y yo iba con una camiseta que me encanta y un pantalón de chándal, pues es lo que más comodidad me daba. Nos sentamos a tomar el café y mantuvimos una conversación bastante amena, estuvimos de risas, chistes y buen rollo en general toda la tarde. Pero ya cuando me iba a ir la cosa se fue calentando, no dejaba de mirarle los labios al igual que ella a mí. Me acerqué tanto que nuestras frentes y narices se juntaron, sentía su aliento en mi boca, pero quería más… Comencé a besarla y acariciarla, apenas tardamos un minuto en estar desnudos, encima de la cama… Mis manos se posaban en sus pechos y en su sexo, quería oírla gemir… Le abrí las piernas y la penetré durante unos minutos, pero no era eso lo que quería, me la sacó y se agachó a hacerme el hombre más feliz del mundo… ¡Qué boquita! Mi pene se deshacía en su boca como un caramelo, estaba tan excitado que necesitaba correrme en ese mismo instante. La tumbé en la cama y me puse encima de ella. Sabía lo que quería, se puso a masturbarme y le dejé mi precioso regalo en sus pechos. Ahí terminó nuestra tarde de café, pero lo que no sabía es que ahí iba a terminar todo… Al día siguiente volví a quedar con ella, pero otra me dijo que quería verme esa misma noche, y no pude resistirme… No sé cómo pude olvidarlo, pero todo el cariño que sentía por esa gran amiga desapareció al ver la gran noche que me esperaba, sin complicaciones… Y entonces descubrí que podía ser feliz con alguien que no fuese ella, y la desprecié sin más… Sé que ella me quería, es más, puede que aún me quiera… Pero en ese momento miré por mí, quería ser feliz, y pensé “Si una persona me da 10 quebraderos de cabeza y la otra solo me da 2, ¿por qué tengo que aferrarme a esa?” Y así fue como la perdí…
Y hoy no puedo evitar pensar en aquella chica… y en aquella rana. Ambas cosas han significado mucho para mí, pero yo, el cual siempre defendí que iba en contra de la mayoría, el cual dije que haría de este mundo un mundo diferente me doy cuenta de que me dejé llevar por el egoísmo…
No valorar el cariño que te dan es algo que te hace ser insignificante y pequeño. Es cierto que dos personas distintas te pueden dar el mismo cariño, pero despreciar el cariño de una por el de otra es el mayor error que se puede cometer…
EN LA VIDA SE PUEDEN COMETER ERRORES, PERO AQUELLOS QUE TE HACEN PERDER A UNA PERSONA SON LOS MÁS GRAVES QUE PUEDAS COMETER.
Si algo duele más que perder a alguien que quieres es perder a alguien que te ha querido.

lunes, 11 de julio de 2011

Historias de una sexcalera IV

Otra vez y otra vez… ¿Es que no pueden parar ni un solo día? En el sótano, en el ascensor… Y por no hablar de cuando lo hacen en su casa, que se dejan todas las ventanas abiertas y es prácticamente imposible no escuchar los gemidos… Mi nombre es Roberto y soy un vecino furioso, bueno, furioso… Mejor dicho envidioso, aunque hay que decir que sin mis dos queridos vecinos mi vida sería mucho más aburrida. El otro día oí los gemidos de esa adorable muñeca en el sótano, quise bajar a decirles que pararan pero no pude, lo primero por la erección de caballo que tenía y lo segundo porque yo también quería disfrutar. Me masturbé como hacía años que no lo hacía, y en ese momento decidí que ellos me iban a ayudar a salir de esta rutina de pornografía en la que estaba metido, para contemplar sexo en directo, o por lo menos para oírlo. Los gemidos de esa nena es que me vuelven locos, la otra noche me acosté después de haberme masturbado oyéndola gemir en el piso del vecino, tuve un sueño que no voy a olvidar fácilmente…
Yo estaba tumbado en el sofá, y ella apareció saliendo de mi cocina con un delantal… Solo con el delantal. Le dije “Nena, ¿qué me has preparado para cenar?” Ella no dijo nada, solo me llevo a mi habitación, me tumbó en la cama y se sentó encima de mi cara con las piernas abiertas, con ese precioso manjar en mis labios ¿Quién podía resistirse? Comencé a comer con un gusto que jamás había sentido mientras con una mano me masturbaba. Pasado un rato, le dije que si ella no cenaba a lo que me contestó “yo ceno poco, un poco de leche y a la cama” y me puso una sonrisita dulce. No tardó en quitarse de encima de mi boca y bajar hasta mi pene, comenzó a succionarlo y acariciarlo… Sus labios, lengua y manos se movían de una manera tan rítmica y maravillosa que no podía más de la excitación, la quité de mi pene y la tumbé y la abrí de piernas, comencé a penetrarla rápida y bruscamente y…
...me desperté. Estaba encima del sofá, sudado y me había corrido. Me limpié, esa noche no me iba a hacer falta masturbarme más veces….
¡Un momento! Los estoy oyendo, si, están en casa de ella, y desde la ventana de mi baño se ve perfectamente su habitación, apaguemos luces, escondámonos detrás de las cortinas que va a empezar la función…

miércoles, 6 de julio de 2011

Historias de una sexcalera III

No pude esperar a las 9, me estuve masturbando toda la tarde... Tenía miedo de que llegase la hora y no me quedasen fuerzas, pero cuanto más me acariciaba más ganas tenía de que lo hiciese él...
Llegaron las 9, y fui a su casa, me había puesto un vestido corto con un escote bastante generoso, unas sandalias y el pelo suelto, no me había maquillado, me gusta ir natural, no considero que tenga que ponerme potingues en la cara para parecer atractiva.
Me abrió la puerta, no estaba arreglado, llevaba unos pantalones de chándal y una camiseta negra de uno de mis grupos favoritos. Me invitó a pasar al salón y me senté en una mesa en la cual había un centro de frutas grandísimo, al parecer esa era la cena. Se presentó y me dio un beso en los labios y dijo "No beso a ninguna chica sin saber si folla bien, lo siento". Eso supongo que significaba que yo follaba bien, si no no sé que hacía yo ahí. Se sentó enfrente de mí y comenzó a comer un trozo de fruta de manera muy sensual, yo le seguí el royo y comencé a comer también. Al poco tiempo se levantó, tenía una erección de caballo pues se le notaba muy bien con los pantalones de chándal. Fue a la cocina y trajo un bote de nata, comenzó a echarle a la fruta pero se lo quité y lo dejé en la mesa. Le bajé los pantalones y los calzoncillos y le hice que se sentara en el sofá. Cogí el frasco de nata y se la eché en el pene y los muslos, le dije "es que soy muy golosa" y me agachó la cabeza hacia la nata y comencé a tragar rápidamente... Cuando ya no quedaba nata me levanté y me quité el vestido poco a poco, mientras él, sentado en el sofá, se masturbaba viéndome. Me quité el tanga, pero no el sujetador, eso se lo dejé a él... Me senté sobre él, con las piernas abiertas, su entrepierna estaba pegajosa de la nata, y comencé a besarlo apasionadamente mientras él, que ya no llevaba la camiseta, intentaba desabrocharme el sujetador... Me lo quitó y empezó a lamerme y apretarme los pechos de una manera muy brusca, de repente cogió la nata y los roció con ella, no tardó ni 10 segundos en comérsela toda, "¿tienes hambre, eh?" le pregunté. Y me levantó y me sentó abierta de piernas en el sofá mientras el se arrodillaba y me dijo "no sabes cuanta..." Y comenzó a lamerme el clítoris y a meterme los dedos, estaba tan caliente que pensaba que me iba a correr en ese momento, pero paró y se puso un condón, y me penetró de una manera salvaje, los pechos me botaban al ritmo de sus caderas y yo no paraba de gemir y gritar mientras él se mordía los labios... Cuando llegó el momento del clímax me sacó el pene y se quitó el condón, me lo puso en la barriga y tocándose se corrió en mí... No dijo nada salvo "ahí está el baño". Lo cual me sentó un poco mal pues yo no había llegado a correrme pero no me importó, porque empecé a masturbarme delante de él, bajo su atenta mirada, hasta que me corrí. Fui al baño, me limpié y me acerqué a él, el cual me dio un pico y me sonrió, seguidamente me marché sin decir nada.

viernes, 1 de julio de 2011

Historias de una sexcalera II

Otra noche, el mismo calor, pero esta noche estaba más caliente que nunca... El hecho de pensar en lo de la noche anterior me excitaba muchísimo... Eran las 4 menos 5 y llevaba ya media hora asomada a la ventana, estaba con el camisón de la noche anterior, y me había puesto un tanga muy provocativo... Vi como se abría la ventana y mi corazón comenzó a latir rápidamente, se asomó el chico de la noche anterior, me guiñó un ojo y susurró "baja al sótano" y cerró la ventana. No me lo pensé dos veces y cogí las llaves y bajé derecha al sótano... Allí se estaba fresquito y oscuro, encendí la luz, había muchos trastos de los vecinos, avancé un poco y la puerta se cerró a mis espaldas... Era él, iba con unos pantalones cortos y unas sandalias, cerró la llave y se acercó a mí. Me agarró fuerte por la cintura, yo pensaba que iba a besarme, pero no, no lo hizo, ni pensaba hacerlo en toda la noche. Me agarró fuertemente el culo, y metió un dedo por la rajita... Lo subía y lo bajaba lentamente, mientras notaba su erección que se me clavaba en mi entrepierna. Me agarró por el culo con las dos manos y me subió encima de el, comenzó a morderme el cuello mientras con sus dedos me acariciaba la entre pierna. De repente me sentó encima de una mesa que había y me quitó el camisón, comenzó a acariciarme y morderme los pechos mientras acariciaba también mi entrepierna, yo estaba muy húmeda y quería que me penetrase. Entonces lo aparté, le bajé los pantalones y los calzoncillos y no me lo pensé dos veces y comencé a chuparsela y a acariciarle los huevos, conforme movía la cabeza mis pechos votaban y eso parecía gustarle pues lo vi sonreír... Empecé a aumentar la velocidad y me dijo "para fiera, ¿no querrás que termine ya?" y me volvió a tumbar sobre la mesa y me abrió las piernas. Noté como me metía la lengua, como succionaba mi clítoris... Justo antes de que me corriera se levantó y se sentó en mi barriga, puso su pene entre mis pechos y comenzó a follárselos lentamente... Yo jugaba con mi lengua, cuando se acercaba su pene a mi cara lo lamía un segundo, hacía como si lo fuese a morder. Él, viendo que soy muy golosa me lo acercó a la boca y yo como si se tratase de un chupachús comencé a chuparle la punta, lentamente, mientras le acariciaba todo el cuerpo con mis manos... Estaba tan excitado que se corrió en mi boca mientras se la chupaba... Entonces le dije "Y yo ¿qué?" y se bajó de encima de mi y comenzó a masturbarme de una manera muy brusca, pero me gustaba, no tardé en correrme y mis suspiros se tuvieron que oír en todo el edificio. No me besó en toda la noche, es algo que me sorprendió la verdad, pero me lo pasé genial, antes de irme me dijo "mañana sube a mi casa, que te voy a dar de cenar, a las 9". Me guiño el ojo y se fue...